La puesta en funcionamiento de Madrid Central vino, desde la cuna, marcada por la polémica. Paso a paso desató un huracán capaz de poner del revés la capital, abriendo una brecha que, a priori, parecía más que difícil, imposible de salvar. Sin embargo, de imposibles también se vive, les explicamos el porqué.
El Ayuntamiento de Madrid ha demostrado estar más que satisfecho con los resultados que de Madrid Central se han podido desprender hasta la fecha. Así lo confirmaba la delegada del área de Medio Ambiente y Movilidad en el consistorio capitalino, Inés Sabanés, durante el ‘Observatorio de infraestructuras para la movilidad en Madrid’.
Tal ha sido el agrado y regocijo que, en un ‘benévolo’ intento por tornar Madrid en el pulmón verde de la Meseta, líderes del Ejecutivo local no descartan ampliar esta iniciativa. “El modelo de Madrid Central puede replicarse en otras zonas de Madrid. Más adelante expondremos nuestro programa electoral”, explicaba la edil.
‘Nothing’s Impossible’
Ya lo avanzaba Depeche Mode cuando coreaba eso de que nada es imposible y, al parecer, la ampliación de Madrid Central se ha encargado de corroborarlo. La iniciativa verde ha ido sumando adeptos más allá de la actual regidora y su formación. El último, el candidato del PSOE a la alcaldía de Madrid, Pepu Hernández, quien afirmaba que no descartan extender la medida -”tras ser mejorada”- a otras zonas con elevados índices de contaminación. En este contexto Errejón no solo ha optado por duplicar Madrid Central; también el segundo gran bastión en materia de Transporte: BiciMad.