Un golpe profundo pero que no te deja K.O. Rosalia nos ofrece una antesala de lo que vamos a encontrar en este álbum. Con las frases de Yo soy muy mía / Yo me transformo / Una mariposa / Yo me transformo”. Tijeretazo a todo lo que sobra y limita: “fuck el estilo” nos advierte de que vamos a adentrarnos en otro mundo muy alejando del desarrollado en su previo disco. Línea de graves reguetoneros con regusto siniestro y tensión rítmica aparatosa, vía interludio de jazz ‘avantgarde’. Con pulsión popular y filo innovador.
Reguetón litúrgico lleno de sensualidad que deja claro que Rosalía ya ha olvidado el pasado. "Ya no me acuerdo de tu cara / La forma de tu cuerpo ni aunque la pensara”. Una mujer empoderada que ha sufrido y que tiene claro lo que desea en este momento. Un estribillo pegadizo que lo armoniza con bajos muy leves y una base constante.
La artista nos presenta la bachata más reconocible de todo el disco, ritmos sensuales y estrofas fluidas que encadenan frases de desasosiego. La visión mas despegada del éxito y la fama, desarrollándola con escepticismo y desconfianza. Una colaboración con The Weeknd, donde sus voces se funden en un relato de descompenso y tristeza.
La pista más flamenca, rindiendo homenaje a ‘La niña de fuego’, zambra de Quintero, León y Quiroga que hizo suya Manolo Caracol. Un jaleo de autotune con una base profunda que emula un cajón flamenco. Rosalía sabe de donde viene, sabe lo que le gusta y quiere desarrollar su parte más profunda y mas ligada a sus anterior etapa. Una gran fiesta donde te sientes libre, no juzgado y que emula una reunión en un patio trasero.
Fast Food para TikTok, con una coreografía muy marcada y un estilo japonés que se adentra en cada movimiento de la cantante. Dos minutos y dos segundos de juegos de palabras en cascada (‘teriyaki’, ‘maki’, ‘Kawasaki’), armados para divertir, sencillos y crudos, de graciosa entonación con retranca. Un producto que hace su función, no quitarse de tu cabeza.
Un viaje sorprendente que no deja ningún cabo suelto
Hentai
Una Balada sensual que habla sin tapujos del sexo duro, el titulo Hentai (‘perversión’), alude a la pornografía en el manga y el anime. Empieza como una balada con aires de viejo estándar americano y concluye entre ráfagas de metralla electrónica. Cálida y arrolladora, la artista nos mete en su cama de sábanas blancas, para expresar lo que siente cuando está en ella.
Bizcochito
Un ejemplar revoltoso, de pegadizo e infantil tarareo, y complexión electrónica seca y ‘minimal’, en el que ella va soltando declaraciones de principios con desenfado: “No basé mi carrera en tener ‘hits’ / Tengo ‘hits’ porque yo senté las bases”, rapea sacando pecho. Tema incluido en la banda sonora del vídeo juego ‘Gran Turismo 7’, de PlayStation.
G3 N15
Un relato que implica todos sus sentimientos mientras pasaba el confinamiento lejos de su familia en Los Ángeles. Canto sobre un manto de órgano abierto a pellizcos urbanos, cálido y purificador, que deriva en una nota de voz de su abuela en catalán, donde esta le destaca la importancia de Dios y de la familia, y la anima a seguir adelante en ese “món molt complicat” de la profesión musical.
Motomami
La ‘motomami’ mira con altanería a las imitaciones: “A cada copia que ves / Tú dale tu bendición / Yo no quiero competir / si no hay comparación”. Un conglomerado de lo que realmente es una motomami, donde realiza un completo análisis de todo el álbum. Estilos contradictorios que a veces casan y otras no, una canción de transición que adelanta lo que vamos ha escuchar a continuación.
Diablo
El cante flamenco vuelve asomar haciendo buenas migas con la cadencia latina, casando el melisma con la voz procesada, de tacto robótico e infantilizado, en una pieza que avanza hacia un clima fantasmal, con rasgos de la electrónica flotante de James Blake, coautor de la pieza. Apuntes en torno al éxito, el dinero y la espiritualidad: “La bala de Dios juega en la ruleta / Tú no has vigilao, se ha ido tu pureza”.
Delirio de grandeza
Un bolero cubano que sigue hablando del precio de la fama. Clasicismo latino de salón que, en su tramo final, acoge interferencias vía ‘sample’ de ‘Delirious’ con el rapeado de Soulja Boy. Con un tono más fuerte y con carácter la artista nos abre su corazón desde la altura, mirando desde arriba.
Cuuuuuuuute
Una de las pistas más abruptas, con graves de alto octanaje y turbo-estribillo monocorde (“keep it cute, manito, keep it cute”) en seco contraste con el giro balsámico a cuenta de las “mariposas sueltas por la calle”, que “para verlas tienes que salir”. Una pieza de corte radical, la más alejada de cualquier noción del ‘mainstream’, de nuevo tocada por la mística: “que aquí el mejor artista es Dios”.
Como un G
Una balada de introspectiva, donde los sentimientos fluyen entre bajos y un piano de fondo que armoniza toda la composición. Deriva en un murmullo de fondo sobre el que su voz muta y se funde con la máquina hasta invocar la inocencia con un tarareo infantil. Delicada obra de ingeniería.
Abcdefg
No es una canción, sino el recitado del ‘alfabeto Motomami’. ‘Sketch’ con el que Rosalía nos sitúa en su imaginario: la A “de alfa, altura, alien”, la B de “bandida”, la C de “coqueta”… La inteligencia artificial ocupa la I, y Willie Colón, la W, y la Z es “de zarzamora, o de zapateao, o de zorra también”.
La combi Versache
Otra aleación de electrónica brumosa con ritmo reguetonero, llevando ese género latino a un estadio de cierta abstracción, violentada por el rapeado de la dominicana Tokischa. Nueva cita a los clásicos: la pareja se imagina una fiesta con la Fania y uno de sus creadores, Jerry Masucci.
Sakura
Un cierre clásico donde la fragilidad está presente en todo momento. Una copa desgastada donde la artista se luce por completo. Un frágil cristal que desarrolla un canto final predeterminado su futura ruptura. El titulo significa cerezo en flor en japonés, volviendo a volcarse en la temática japonesa del disco.